Los intercambios mundiales alcanzaron un nivel récord en 2026 según el DHL Globalization Tracker, a pesar de que los conflictos armados, los derechos de aduana y las rivalidades entre grandes potencias se multiplican. Este paradoja resume la dificultad de leer los desafíos geopolíticos actuales: las matrices de análisis heredadas de la guerra fría o de la globalización triunfante de los años 1990 ya no son suficientes para describir un mundo donde la fragmentación y la interdependencia coexisten.
Tensiones geopolíticas y comercio mundial: una fractura que no lo es
El relato dominante opone dos bloques en formación, uno alrededor de los Estados Unidos, el otro alrededor de China. Los datos disponibles cuentan una historia diferente. El DHL Globalization Tracker, publicado el 9 de octubre de 2026, muestra que los aliados de Estados Unidos han mantenido sus relaciones económicas con China. La recomposición se asemeja más a una diversificación de las dependencias que a una separación hermética.
Las empresas confirman esta tendencia. El estudio EY-Parthenon Geostrategy in Practice 2026, publicado el 22 de septiembre de 2026, indica que más de nueve de cada diez empresas persiguen una estrategia de crecimiento internacional. Las reorganizaciones se centran en las cadenas logísticas y la gestión de riesgos, no en un retiro de los mercados extranjeros.
Este desajuste entre el discurso político y la realidad económica complica la lectura de los desafíos para los tomadores de decisiones. La cobertura de la actualidad internacional ofrecida por Geopolitis ayuda a seguir estas dinámicas cruzadas, donde los anuncios de ruptura coexisten con flujos comerciales en aumento.
Las tensiones entre el discurso de desacoplamiento y las prácticas de diversificación siguen siendo la característica distintiva del período.

Inteligencia artificial e infraestructuras: el nuevo terreno de la rivalidad entre Estados
La competencia tecnológica entre grandes potencias ya no se limita a la carrera por algoritmos o patentes. El Geopolitical Risk Brief de S&P Global, publicado en septiembre de 2026, desplaza el enfoque hacia un ángulo material a menudo descuidado.
La competencia por los centros de datos se centra en la electricidad, el agua y las redes, no solo en la potencia de cálculo. Construir un centro de datos de gran envergadura requiere capacidades energéticas considerables, acceso al agua para el enfriamiento, mano de obra calificada y un marco regulatorio estable.
Esta dimensión infraestructural transforma el mapa de las relaciones de poder. Los países con recursos energéticos abundantes o capacidades regulatorias flexibles se convierten en actores estratégicos en la carrera por la IA, independientemente de su peso en la investigación fundamental. En cambio, los Estados que enfrentan escasez energética o estrictas restricciones medioambientales se ven en desventaja en este terreno específico.
Europa ilustra esta tensión. La ambición de autonomía digital europea se enfrenta a cuellos de botella concretos: precios de la energía, lentitud de los procedimientos de autorización, fragmentación regulatoria entre los países miembros. Los informes de campo divergen sobre la capacidad real de la Unión Europea para recuperar el tiempo perdido en el despliegue de infraestructuras de IA a gran escala.
Riesgo geopolítico y estrategia empresarial: entre adaptación y exposición
La incertidumbre geopolítica se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las empresas, un cambio de mentalidad respecto a la década anterior, donde los riesgos cibernéticos y climáticos dominaban los rankings.
Las empresas no reaccionan todas de la misma manera ante estas incertidumbres. Coexisten varias estrategias:
- La diversificación geográfica de proveedores, que consiste en multiplicar las fuentes de suministro para reducir la dependencia de un país o región. Este enfoque aumenta los costos logísticos pero limita la exposición a choques localizados.
- El nearshoring o friendshoring, que privilegia a socios ubicados en países aliados o geográficamente cercanos. Los datos disponibles no permiten concluir que esta tendencia ya ha modificado la estructura global de los intercambios.
- La integración del riesgo geopolítico en la gobernanza, con la creación de puestos dedicados al análisis de amenazas políticas dentro de las direcciones estratégicas. El estudio EY-Parthenon señala que esta práctica se está generalizando en las grandes empresas.
Las empresas que se adaptan lo hacen sin renunciar a su presencia internacional. La estrategia dominante sigue siendo la diversificación, no el retiro.

Guerra en Ucrania y Rusia: los límites de una lectura binaria del conflicto
La guerra en Ucrania sigue siendo el conflicto armado más estructurante para la política europea y las relaciones internacionales. Su impacto supera con creces el teatro militar: mercados de energía, alianzas de defensa, flujos migratorios, recomposición de asociaciones diplomáticas en África y Asia.
Rusia ha reorientado parcialmente sus exportaciones de hidrocarburos hacia Asia, pero las consecuencias económicas de las sanciones siguen siendo difíciles de medir con precisión. Los datos públicos sobre la economía rusa se han vuelto menos fiables desde 2022, lo que limita el alcance de los análisis cuantitativos.
Para Europa, el conflicto ha acelerado decisiones que se habían postergado durante mucho tiempo: aumento de los presupuestos de defensa, diversificación energética, revisión de las políticas migratorias. Estos movimientos no obedecen a una lógica coordinada a nivel de la Unión Europea. Cada país arbitra entre sus restricciones presupuestarias, sus intereses económicos y su posición geográfica respecto a Rusia.
El ascenso de lo que los analistas llaman “potencias intermedias” (Turquía, India, Arabia Saudita, Brasil) añade una capa de complejidad. Estos países se niegan a alinearse con un bando y aprovechan su posición de pivote para negociar ventajas bilaterales. Esta dinámica hace que las previsiones geopolíticas sean aún más inciertas.
La era de la incertidumbre geopolítica no se caracteriza por un cambio brusco hacia un nuevo orden mundial, sino por la superposición de lógicas contradictorias: comercio récord y tensiones militares, carrera tecnológica y fragilidades infraestructurales, discurso de ruptura y prácticas de continuidad. Leer estos desafíos exige renunciar a las matrices simples y aceptar que varias tendencias opuestas coexisten sin resolverse.



